domingo, dezembro 11, 2005

Licenciados no supermercado - afinal não é fenómeno exclusivamente português

Licenciados en el supermercado
La dificultad para acceder al mercado laboral empuja a los titulados universitarios noveles a buscar trabajos que poco o nada tienen que ver con su formación académica
MARÍA JOSÉ TORREJÓN/CÁCERES

L a verdadera carrera de los universitarios cacereños comienza cuando salen por la puerta de la facultad con el título bajo el brazo. Arranca, entonces, un peregrinaje de entrevistas, entrega de currículos, esperas interminables y llamadas prometidas que casi nunca llegan. Es la realidad a la que se enfrentan los licenciados, diplomados, arquitectos e ingenieros de la provincia, de la región y del resto del país. Está a la orden del día. Sólo el cuarenta por ciento de los titulados universitarios españoles trabaja de lo que ha estudiado. Y tienen que esperar una media de 30 meses para encontrar el primer empleo que merece la pena, según los datos manejados por el Instituto Nacional de Estadística. Ingenieras químicas que reponen ropa de caballero en la sección textil de una gran superficie, abogadas que trabajan como teleoperadoras y visitadoras médicas licenciadas en Filología Hispánica. No es ficticio. Es sólo un ejemplo con nombres y apellidos. Hay quienes se lo toman como algo temporal. Y quienes deciden quedarse. Carmen Muñoz, Ana González, Sara Román y Encinar Granados relatan a HOY su particular periplo por el mundo laboral.


ENCINAR GRANADOSEducación Social y Antropología«No descarto trabajar de lo mío»Encinar cumplirá el próximo enero dos años como trabajadora del centro comercial Carrefour. Es diplomada en Educación Social y licenciada en Antropología, una carrera de segundo ciclo que culminó el curso pasado.Comenzó a trabajar antes de terminar su formación universitaria. Y ahí sigue. «Cuando terminé Educación Social no me planteé buscar de lo mío. Preferí hacer un paréntesis en los estudios y pensé en trabaja -relata-. Me cogieron aquí y aquí me quedé. Pero, vamos, es que de lo mío no hay mucho», asegura esta joven de 25 años, originaria de Torrejoncillo. Cuando se le pregunta sobre las posibles salidas laborales que tienen sus carreras, piensa durante unos instantes. Y, a continuación, señala: «Hay que opositar. Para Antropología no hay nada. Pero la Junta de Extremadura está sacando plazas para educadores sociales. Quieren implantar la figura de un educador social en todos los institutos. Entonces, es la que más posibilidades tiene», reflexiona esta chica, que luce estilosas gafas de pasta y mechas en el pelo.Asegura que no descarta llegar a trabajar de lo suyo algún día. Hito que aún percibe con algo de distancia. «Por supuesto que no lo descarto. Me he tirado cinco años estudiando para poder trabajar de lo mío. Pero no soy la única en esta situación, hay mucha más gente como yo», añade Encinar, que se encarga de reponer las estanterías de la gran superficie dedicadas a lencería y ropa íntima. SARA ROMÁNIngeniera química«Nos crearon expectativas»Cuenta, entre el devenir de los carros que estos días abarrotan las superficies comerciales, que lo suyo fue vocacional. «Me gustaba la Química y me decidí por estudiar Ingeniería Química. Durante la carrera nos pintaron buenas expectativas. Nos decían que cuando termináramos íbamos a tener trabajo». Pero los pronósticos no se cumplieron. «Me puse a buscar y envié muchísimos currículos dentro y fuera de Extremadura». De aquello han transcurrido ya dos años. Y Sara todavía no ha conseguido encontrar un trabajo acorde con su titulación. En la actualidad, se encarga de reponer la sección de ropa masculina en Carrefour desde hace año y dos meses.«Lo que a mí me pasa le pasa a muchísima gente. Eso que te dicen: 'estudia, estudia para sacar algo', no sirve para nada. Ahora estudia muchísima gente y te piden experiencia. Pero no pueden pedirla cuando no te dan la oportunidad», dice con resignación esta chica de 25 años, natural de Vegaviana (población cercana a Sierra de Gata), y compañera de faena de Encinar. Aunque Sara ha hecho el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) y proyecta presentarse a las oposiciones de Secundaria, no descarta vincular su futuro profesional a su actual empresa. «Aunque me gustaría trabajar en lo mío, no descarto quedarme en Carrefour. Es una empresa muy grande y puedo ir subiendo», argumenta. «La carrera no sólo me ha enseñado conocimientos, sino también me ha aportado experiencias». Pero trabajar y empezar a ganar dinero tiene sus riesgos. «También te acomodas. Porque si yo no estuviera aquí, estaría como loca buscando de lo mío», asegura.Sara y Encinar conceden esta entrevista al término de su jornada laboral. Trabajar en un campo ajeno a su formación les ha suscitado algún que otro comentario. «Tanto tiempo estudiando para acabar ahí», ésta es, según relatan, la apreciación más frecuente. «Y cuando vas al pueblo te dicen: '¿y cinco años estudiando en Cáceres para terminar en Carrefour tirando de cajas?'», recrea Encinar. «Hacen que te sientas mal. Pero esto es muy digno», apostilla Sara. «Los que tenemos titulación, aquí en Carrefour tenemos más posibilidades de subir», subraya Encinar. Las dos amigas gozan de la estabilidad que les proporciona un contrato fijo, algo que no abunda en los tiempos que corren, donde los convenios en práctica y el régimen de becario se extiende a pasos agigantados.CARMEN MUÑOZLicenciada en Derecho«Busqué trabajo de cualquier cosa»Si la formación universitaria ha sido una ventaja para Encinar y Sara a la hora de encontrar trabajo en Carrefour, en el caso de Carmen Muñoz, licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, ha supuesto toda una traba. Cuando terminó la carrera, hace cosa de dos años, se trasladó hasta Navalmoral de la Mata, donde reside su novio, que tiene trabajo estable. «En Madrid siempre había trabajado de teleoperadora para costearme la carrera. Cuando llegué a Navalmoral, me puse a buscar trabajo, de cualquier cosa», comenta en una conversación telefónica. Pero no ha tenido suerte. «Allí no hay trabajo de nada. Van a abrir un Mercadona. Yo eché el currículum. Pero no me han cogido. No querían a gente con estudios superiores. No te sabría decir por qué», se interroga Carmen, de 25 años de edad. Harta de naufragar, decidió navegar por Internet y probar suerte. Fue aquí donde vio la oferta de trabajo, su actual empleo. Ha retomado su pasado de teleoperadora, pero ahora ejerce en Cáceres. Cuando sale con tiempo vuelve a Navalmoral en el día. «Me he alquilado un pisito en Cáceres porque a veces no me da tiempo a volver», indica. De lo suyo, ni lo ha intentado. «Sólo un diez por ciento de mis compañeros se dedica al Derecho», añade.ANA GONZÁLEZLicenciada en Filología HIspánica«Me gusta mi trabajo actual»Ana González no lo buscó. Pero comenzó a trabajar como visitadora médica y ahí sigue. Dice sentirse cómoda y contenta. La docencia forma parte del pasado. «Estudié Filología Hispánica por vocación. Terminé la carrera hace cinco años -tiene 32 -. Me fui a Inglaterra cinco meses. Y, a la vuelta, comencé a prepararme oposiciones durante dos meses. Me llamaron para trabajar como visitadora médica y me gustó. Es un trabajo muy bonito». Al principio trató de compatibilizar oposición y trabajo. Pero tuvo que elegir. Y se quedó con lo segundo.«Opté por mi trabajo porque es un mundo que me encanta. Eres comercial, pero a la vez te relaciones con gente todo el tiempo, tienes mucha vida social y la venta se vive día a día», confiesa. Trabaja para la empresa Almirall y no se le pasa por la cabeza retomar sus estudios. «No, no. Por ahora está claro. A mí me encanta la enseñanza, pero aquí también tengo mucha vida social. Es difícil hoy en día saber si vas a aprobar o no la oposición. Entonces, yo opté por este mundo y la única diferencia es que trabajo para una empresa privada. Además, la titulación forma parte de mi bagaje, parte de lo que soy yo actualmente», declara. Desde el departamento de Orientación Laboral de la Universidad de Extremadura, Carlos Ongallo, asegura que en los tiempos que corren hay que olvidarse de ciertas ideas. «Hay que desterrar el mito de que siempre se va a trabajar de aquello que se ha estudiado. Hay que abrir la mentalidad y hay que hacer un esfuerzo de humildad porque lo importante es encontrar algo. La gente asocia titulación universitaria con buen empleo. Y el buen empleo es aquel que te hace feliz. Una persona cambia de carrera profesional diez veces a lo largo de su vida laboral. Además, hoy en día se pide movilidad», asegura el director de Orientación Laboral. Sara, Encinar, Carmen y Ana dan buena fe de ello.

1 comentário:

Anabela disse...

Espectacularmente apreciei a participação do interveniente "hermano". Apreciei em muito o que li.

Aliás, revejo-me completamente nos casos de vida relatados. Também eu ingressei no ensino superior e comecei a trabalhar, o que no meu caso não era compatível pela distância entre Coimbra e Lisboa (sendo que, pelo meio fica o meu Entroncamento). Um curso de Línguas e Literaturas Modernas não tinha (e curiosamente continua a não ter) saída, a não ser para engrossar a lista de desempregados. Por isso mudei de curso, para Jornalismo, o que foi dar no mesmo, apesar de me ter aberto as portas do mercado de trabalho... mercado de trabalho esse que não era exactamente o da comunicação social, mas sim o das telecomunicações.

No entanto, aproveito para sublinhar o seguinte:"(...)La gente asocia titulación universitaria con buen empleo(...)". Se bem percebi, em português corrente, significa isto que normalmente se confunde um emprego com trabalho.

Um diploma já não abre portas. Nem aqui, nem em Espanha pelos vistos. Não me alegra saber que não estamos sós nesta crise de empregabilidade.

Continuo a ter para mim que o Estado português teima em proporcionar um curso superior, apesar do mérito medíocre de alguns candidatos ao ensino superior, porque na verdade, enquanto estão na universidade, esses (e os outros) alunos são menos uns números na lista de desempregados. Sob pena de, a uma distância de 4 a 5 anos, termos a camada de desempregados de maior qualidade da Europa (todos licenciados, e muitos com pós-graduações e mestrados).

Mas claro que isto não parece fazer perder o sono, quer à senhora (para não lhe chamar outra coisa) ministra da educação e de Sócrates... O importante são os crucifixos... Enfim.